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Siembra de la alfalfa

SIEMBRA Y PLANTACIÓN DE LA ALFALFA

[k]Preparación del terreno[/k]

Debido al potente sistema radicular de la alfalfa y al tiempo que va a permanecer en el terreno se debe asegurar una preparación óptima de éste:

· Para empezar se realizará una labor profunda que permita mayores profundidades de exploración a las raíces, máxime si últimamente la parcela estuvo cultivada de gramíneas u otras especies con sistema radicular poco desarrollado. Podemos decidirnos por el subsolador ó por la vertedera, labor esta última de menor profundidad pero que nos provoca un volteo de los horizontes a los que llegue con su consiguiente homogeneización.
· Aplicación del herbicida de pre-siembra y aportación del abonado de fondo y encalado.
· A continuación es recomendable dar labores superficiales, consistentes en un par de pases cruzados de grada de discos ó uno de cultivador cruzado con uno de grada de discos. En cualquier caso la finalidad de esta labor superficial será dejar la superficie mullida y homogénea para recibir la semilla de siembra en las mejores condiciones posibles, al tiempo que con ellas se incorpora al suelo el abonado de fondo.

Antes de la siembra es recomendable un pase de rulo acanalado para terminar de desterronar y dejar la tierra lo más fina posible.


[k]Época de siembra / plantación[/k]

Las siembras de otoño pueden realizarse en regiones no muy frías en las que el riesgo de heladas tempranas es escaso y, por tanto, las plantas de alfalfa tienen tiempo suficiente para desarrollar su sistema radicular y acumular sus reservas. En España en secano, sólo se pueden realizar siembras de otoño en el Sur y en regiones mediterráneas.

En las zonas frías de secano son más aconsejables las siembras de primavera, aunque no están del todo exentas del riesgo de heladas tardías ó sequías prolongadas. Nos referimos a Castilla León, Castilla La Mancha, Aragón y parte de Cataluña. En estos casos es admisible la utilización de un cereal protector.

En praderas de regadío no hay problemas con hacer siembras de otoño en prácticamente todo el área peninsular siempre que se efectúen pronto (finales de agosto ó primeros de septiembre. Más tarde cuanto más al sur), para que el desarrollo inicial se favorezca de buenas temperaturas y días aún relativamente largos. En estas siembras a partir de la primavera siguiente ya se está a un alto nivel de producción.

Las siembras en regadío de primavera tienen el único inconveniente de la invasión de malas hierbas, además, la producción de alfalfa es baja el primer año ya que no se normaliza hasta bien entrado el verano, a partir del tercer ó cuarto corte.

En cualquier caso, las fechas de siembra vendrán condicionadas por la alternativa de cultivos que se siga en la explotación. De esta forma para siembra después de un cereal las siembras de otoño son las más adecuadas. Cuando sigue a cultivos de verano como algodón ó maíz necesariamente ha de sembrarse en primavera.

[k]Método de siembra / plantación[/k]

El método de siembra más común es a voleo. No obstante, en terrenos bien preparados y nivelados se pueden usar perfectamente sembradoras en líneas con regulación especial para pratenses en la siembra de la alfalfa.

En este caso y en condiciones de regadío se recomiendan espaciamientos entre surcos de 15-20 cm., mientras que en secano, en áreas de clima semiárido se aceptan distanciamientos de 30 a 50 cm.

La mayoría de las siembras se hacen con alfalfa sola, aunque también puede asociarse con gramíneas (Festuca y Dactilo principalmente), en algunos casos con [k]Bromus catharticus [/k]y ocasionalmente con [k]Lolium multiflorum westerwoldicum[/k].

La siembra asociada con un cereal es frecuente en algunas zonas para el establecimiento de praderas de secano, en este caso la cebada de primavera es el cereal más adecuado. El cereal puede servir como planta protectora frente a heladas durante las primeras fases de desarrollo, a la vez en ese año producirá un forraje ó una cosecha grano que ayudará a compensar los gastos de implantación.

No obstante, si interesa un establecimiento rápido y con garantías de éxito, no es aconsejable este sistema de implantación, principalmente por los problemas de competencia durante las fases iniciales y media del desarrollo.


[k]Densidad de plantas[/k]

La densidad óptima de las plantas de alfalfa en el primer año para obtener la producción máxima de materia seca oscila entre 40 y 100 plantas/m2. Este es un factor que influye en la duración del alfalfar, aunque los más limitantes son el manejo y la posible incidencia de enfermedades.

La densidad de siembra para cultivo puro de alfalfa usada en la mayoría de las regiones españolas es de 30 Kg./Ha. de semilla e incluso más, no siendo extraño praderas en las que se aplicaron dosis de hasta 40 Kg./Ha. de semilla.

Estas cantidades son excesivas, de forma que la recomendación técnica es que con dosis de 20-25 Kg./Ha. de semilla se consigue una buena implantación de la alfalfa, aún en terrenos antiguos de regadío donde el riesgo de competencia por malas hierbas en las primeras fases del desarrollo de la planta es elevado.

En el caso de terrenos limpios y bien preparados la densidad de siembra puede bajar hasta 15-20 Kg./Ha. de semilla de alfalfa.

Si la siembra va asociada con gramíneas, la dosis de alfalfa debe disminuirse a 6-8 Kg./Ha. si la pradera es para aprovechamiento mediante pastoreo y a 12-16 Kg./Ha. en el caso de praderas de siega.

En el caso de siembra con cereal (cebada de primavera) se debe reducir la dosis de siembra de la cebada de modo que no supere los 10 Kg. de semilla por Ha. para evitar de esta forma una excesiva competencia del cereal con las plantas jóvenes de alfalfa.

[k]Riego[/k]

Para el riego de la alfalfa debe cuidarse mucho la nivelación del terreno, por el perjuicio que le causan los encharcamientos. Se recomienda riego por aspersión.

Normalmente suelen darse en el verano dos riegos entre cada corte y corte, aplicándose el primero después de la retirada de la alfalfa.

De la misma forma es recomendable dar un riego corto tres ó cuatro días antes de cortar para así favorecer el rebrote.

Aunque la alfalfa es una planta capaz de tolerar prolongadas épocas de sequía, dada la gran profundidad de sus raíces, si queremos alto rendimiento es preciso el riego. Incluso en las zonas más lluviosas del Norte de España se ha comprobado el efecto beneficioso de los riegos.


[k]Labores de cultivo[/k]

Además del tratamiento con herbicidas, cuando la alfalfa se invade de malas hierbas suele efectuarse un corte precoz. En caso de necesidad suele darse esta operación como primer corte de cada año.

Muchos agricultores suelen dar durante los meses de enero-febrero una labor con grada de púas articulada. Esta labor rompe la costra del terreno, facilitando al mismo tiempo la penetración del abonado de mantenimiento y provocando aireación en la capa superior del suelo; también las malas hierbas, tanto anuales como perennes, son desarraigadas y expuestas a las heladas del invierno, por lo que mueren ó vuelven a rebrotar débilmente ya sin peligro para la alfalfa.


[k]Recolección[/k]

El aprovechamiento de la alfalfa se debe realizar en un estado vegetativo en el que se cumplan dos condiciones:

· Obtener cantidad y calidad de forraje.
· No agotar las reservas de la planta por un aprovechamiento demasiado frecuente para así asegurar la persistencia y producción futura del alfalfar.

El momento de pastoreo o corte se decide entre el estado de botón floral y 10 % de floración. Las investigaciones indican que en estos estados de crecimiento, se da la relación óptima entre el desarrollo de la alfalfa y la obtención del óptimo rendimiento de calidad. Además se logra la persistencia de las plantas a través de adecuados niveles de reservas en la raíz.

Las variedades de alfalfa que se utilizan en zonas de clima mediterráneo tienen un período de crecimiento más largo que las empleadas en climas fríos. El número de cortes se ve reducido por la duración del invierno; de esta forma:

· Para un alfalfar en el Sur y a nivel del mar se pueden obtener 10 cortes.
· Para la misma latitud pero a 600 m. de altitud generalmente se obtendrán 7 cortes.

Más al Norte y también a 600 m. de altitud no se obtendrán más de 5 ó 6 cortes.


Fuente:
http://www.agroinformacion.com

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